Cine

La chimera, múltiples referencias a simbolismos clásicos

Samer Naime Ferguson
Hace unos meses llegó a mis redes sociales el video de un joven italiano crítico de cine llamado Antonino Giannotta que en su breve video reseña que realizó en su Instagram: @_ninooooo_, no paraba de recomendar una película llamada La chimera, que en su opinión era una de las mejores del año y una joya perdida entre los estrenos hollywoodenses. Indagué poco sobre la película; en México nadie hablaba de ella y tampoco estaba disponible en línea; su proyección se veía como algo lejano, sin embargo, su peculiar título y su poster permanecieron latentes en mi memoria.
Pasó el tiempo y La chimera aún no se anunciaba en salas de arte o cines comerciales, pero, como sucede con las películas premiadas en el extranjero, me imaginé que se anunciaría en la última muestra internacional de cine del año pasado (2023) en la CDMX, sin embargo, fue hasta la primera muestra de este año (2024) que las productoras decidieron soltar la película para su proyección en salas. El día de su estreno, fue una sorpresa encontrarme con que los boletos para la primera función estaban agotados desde un par de horas antes de su proyección, así que tuve que esperar un día más para poder asistir a su función.
Después de la larga espera, puedo decir que La chimera es una gran película que con un relato sencillo nos cuenta una historia interesante por su desarrollo y gratificante por sus múltiples referencias a simbolismos clásicos como el hilo de Ariadna en el mito del “Laberinto del minotauro” o a referencias de la vieja cultura Etrusca hereda a los oriundos de la región, sin ser por ello un film aburrido o inaccesible para el público general.
La historia que nos cuenta la directora italiana Alice Rochwacher en La chimera, sucede en la región Toscana de Italia, donde la cultura Etrusca, heredera de los griegos y asimilada por los romanos, residió. En este largometraje, un joven pálido con un desatontado traje de lino llamado Arthur (Josh O Connor) y su “pandilla” llamada I tombaioli (en español sería como “los roba tumbas”) se encargan de usurpar mausoleos y extraer los ajuares funerarios para después venderlos a un misterioso cliente.
La directora Alice Rochwacher en entrevistas explica que a ello no le importa conocer el final de una película o los spoilers, puesto que aquello que disfruta más es el camino que lleva al final, tal como sucede con las clásicas puestas en escena. Romeo y Julieta o con aquellas películas cuya historia sabemos de memoria, pero no podemos dejar de repetir: El Padrino. De esta manera, en La Chimera, Alice no pretende sorprender o jugar con el espectador, sino, mostrar la travesía y búsqueda que realiza el arqueólogo Arthur, y en su camino, dilucidar las razones de éste y el porqué de su pasado, ya que las escenas, símbolos o diálogos que parecen no tener relación directa con los sucesos, no son fortuitos y tienen una razón especifica en la historia y su desarrollo.
Esta obra de Rochwacher está repleta de bellas imágenes cuyos escenarios en ruinas exhiben a un grupo de vagos olvidados en el tiempo que contrastan con la grandeza de los restos de la cultura Etrusca de la cual se sustentan al saquearlas y traficar con ellas.
La última película de Alice Rochwacher se presenta en algunas salas comerciales de Cinépolis y Cinemex, además de la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM; es una valiosa oportunidad que cautiva por sus imágenes e invita a reflexionar por su historia donde se nos muestra la paradoja de los Tombaioli: aquellos usurpan su pasado para sustentar su lo que apenas les ofrece el presente.

Add Comment

Click here to post a comment