Cine

“Los que se quedan”, un nuevo clásico de aquellas películas de reflexión y catarsis

Por Samer Naime Ferguson,

 El pasado 18 de enero se estrenó en cines Los que se quedan, una de las mejores películas navideñas de los últimos años, la cual, con su divertida y enternecedora historia, refresca al género en tiempos donde las películas de producciones navideñas en las plataformas digitales atiborran al espectador con “contenido” desechable y prefabricado con fórmulas más que gastadas. 

En Los que se quedan el director Alexander Payne, que en 2013 nos entregó Nebraska y en 2018 Pequeña Gran Vida, este año nos introduce a la historia de Angus Tully (Dominic Sessa), un alumno rebelde que al no poder regresar a casa debido a problemas familiares, pasa las fiestas navideñas en Barton, el exclusivo colegio estadounidense en el que estudia, donde el malhumorado y antisocial profesor Paul Hunham, quien es castigado a quedarse en el colegio en las fiestas decembrinas, al no aprobar al hijo de un “importante donador”, quedará como responsable del joven rebelde. 

Los que se quedan, la cual podríamos considerar como un nuevo clásico de aquellas películas de reflexión y catarsis, nos evoca a entregas como La sociedad de los poetas muertos (1989), por la asfixiante atmósfera académica de los colegios de élites norteamericanos o a Perfume de mujer (1992) por la similitud entre la dinámica de un personaje envejecido y malhumorado que saca de la monotonía a un joven introvertido con problemas escolares, sin embargo, la nueva película de Payne no cae en la formula en la cual se lleva a los personajes a una catarsis, pues En los que se quedan, la historia y su conclusión no arregla ni tiene la intención de solucionar los problemas de sus personajes, sino que busca sacarlos de la monotonía y crear un vínculo y confianza entre ellos para que puedan abrir los problemas que ocultan. 

 El hecho de que las productoras decidieran estrenar el 17 de enero Los que se quedan, prácticamente cuando los árboles de navidad van directo al camión de la basura y los nacimientos ya están en sus cajas a la espera de la próxima temporada, es otro motivo para odirlas, sin embargo, esta gran película navideña, además de engancharte en sus 133 minutos, logra su cometido: comprender y sentir empatía por personajes que nos resultan, en un principio, odiosos y ajenos. 

 

 

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