Por Samer Naime Ferguson
La década pasada el cine comercial fue secuestrado por las películas de superhéroes de Marvel, lo que provocó un consumo desmedido de todos los productos de esta franquicia, ya que podías ver, por un lado, a tantos jóvenes consumiendo videos con teorías sobre cómo un film se hilaría con otro o el significado de ciertos diálogos o sus consecuencias en los próximas entregas, y, por el otro, a lectores obsesionados por las historietas que juzgaban las películas con base a éstas; además, cómo se mencionó al principio, en las salas de cine se hacían largas filas donde fanáticos vestían playeras temáticas de la película o, en los casos más graves, disfraces que rayaban en lo ridículo.
De esta manera, cuando en 2019 se estrenó Los Vengadores: Endgame las salas de cine se saturaron de tal manera que parecía que el mundo entero fuera a verla; los hombres que no iban en compañía de amigos llevaron a sus novias, amigas o madres a las salas y gustó tanto al público que la coronaron como la película más taquillera de la historia. Sin embargo, las películas de comics están, ante todo, orientadas a atraer a consumidores que son del ente masculino y sí, las mujeres también la disfrutaron al grado de volverse consumidoras de esta franquicia, pero ¿qué hubiera pasado si alguna de ellas hubiera querido ver otra película?, tal vez alguna que les fuera más cercana ¿Habrían encontrado alguna? Quizás, pero esa respuesta se mide a partir de excepciones.
Con el paso de los años, las películas de superhéroes han perdido el atractivo y sorpresa del publico debido a la repetición de sus tramas o problemáticas, lo que ha llevado a las casas productoras a dar luz verde a nuevos proyectos; prueba de ello es Barbie, de Greta Gerwig, película que narra cómo la icónica muñeca –interpretada por Margot Robbie– debe salir de su idílico y utópico mundo Barbie Land para aventurarse a la realidad y poder encontrar la razón por la cual ya no puede pararse de puntas y el por qué tiene pensamientos existenciales, y así volver a casa.
Barbie es una comedia que oscila con el drama y que además reflexiona sobre los roles de género y el machismo, como sucede cuando el personaje de Ken (Ryan Gosling) descubre el papel del hombre en el mundo real, o la reacción de Barbie al enfrentarse a una mesa directiva repleta de hombres. Esta película provoca empatía con sus espectadoras y causa compasión ante las situaciones a las que su personaje principal se enfrenta. Además Barbie resultará divertida a todo aquél que la vea, con personajes como el de Ken que termina por encantar a todos debido a su papel candoroso y absurdo, el cual da el lado más cómico a la historia.
En conclusión, el gran logro de Barbie, no es ser el hito en el cine o la gran película del año, sino ser una película entretenida que lleva una perspectiva desconocida por las masas al cine comercial, claro, si indagamos en el cine del pasado, descubriremos directoras como Agnes Varda o Chantal Akerman que hace más de cincuenta años hicieron películas con perspectivas y temas femeninos que revolucionaron el cine; sin embargo, por primera vez estamos ante un fenómeno que nos puede introducir a estos emblemas de la cinematografía.









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