Ciudad de México. Para la Delegación Miguel Hidalgo es un auténtico privilegio recibir a la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, cuyo reconocimiento a nivel mundial enaltece a sus organizadores y participantes. Niñas, niños y adolescentes. Escritores, creadores y artistas. Editores bibliófilos y libreros.

Es motivo de alegría para nosotros ser sede de la trigésimo sexta edición, pero mucho más se alegrarán los vecinos porque, a esta su casa, la Miguel Hidalgo, han llegado emisarios y porteadores de cajas y cofres repletos de tesoros, más valiosos que oros y rubíes, joyas impresas que llevan hasta donde la imaginación alcanza, y aún más lejos.
Letras que forman palabras. Palabras que reúnen los creadores para escribir cuentos. Cuentos para descubrir nuevos y fantásticos mundos. O para describir lugares donde lo invisible se vuelve real y es cercano y palpable lo intangible.

Por siglos, de la narración oral a la palabra escrita, las letras acarician el alma. Legan saberes y experiencias que exaltan los sentimientos, desde los más funestos hasta los más amables y festivos. Libros y palabras son cómplices de rebeldías y de aventuras. Dan voz y son eco.
Quien haya leído un libro, desde la más temprana edad, crece y se transforma.
Porque leer enriquece, incluso cuando no haya sido del agrado del lector.
Porque a partir de la lectura se adquieren conocimientos, se afianzan criterios, se expande la imaginación, se definen sentimientos y emociones. Se abre la mente y también el corazón.
Leer, también, ofrece elementos para tomar decisiones de vida. Para orientar el rumbo, fijar sueños y metas y para rebasar límites entre lo real y lo imaginario.

Es por ello que me congratulo que la FILIJ, al haber crecido tanto, se aventure a explorar el norte de la ciudad, en este espectacular Parque Bicentenario, y se acerque más a los vecinos de la Delegación Miguel Hidalgo.
Hacer accesible, mediante la feria, unos cincuenta mil títulos, talleres, espectáculos y actividades creativas, contribuye de manera importante a abrir a miles de niños y jóvenes la enorme riqueza de la palabra, la letra y los libros.
Para muchos de ellos esta feria, un cuento, un juego didáctico habrá de ser un factor de cambio, un preámbulo a la aventura y al descubrimiento. Con suerte, la diferencia entre la calle y la escuela, la educación o la deserción escolar.
Por ello, y por muchas razones, agradezco muy cumplidamente al Lic. Rafael Tovar y de Teresa por optar por este sitio para la edición 36 de la Feria.
Gracias FILIJ por venir a la Miguel Hidalgo, que es su casa.








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